Publicamos una nueva colaboración de Mª Dolores Iglesias. Esta vez la autora nos situa en el siglo XVI, realizando un estudio de los acontecimientos más importantes del Siglo.
Estudio necesario ya que fue el tiempo en el que vivió Ruy López, que sin duda se vio influenciado por el "renacimiento" de las artes y del pensamiento en nuestro país, Siglo que ha recibido el nombre de "Siglo de Oro", y como no, también podemos hablar del siglo de oro del ajedrez español.
Os dejamos con el texto de Mª Dolores:
Formalmente el siglo XVI es el llamado "siglo de oro de las bellas letras". Es una época especialmente relevante porque durante esta centuria se consolida la Modernidad, se utiliza el término renacimiento para retomar los elementos de la cultura clásica y se abandona gran parte del lastre medieval. Este período comienza en Italia en el siglo XIV y se difundió por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI.
Será a partir de este momento cuando ya cobrará fuerza el redescubrimiento del hombre como individuo y su capacidad intelectual para el estudio de todos los campos del saber: ciencia, filosofía, arte…El ideal es un hombre completo que no limita su saber a un campo concreto, liberado de todas las preocupaciones religiosas, así pues, el hombre renacentista se declara totalmente antropocentrista, recatando la máxima griega de “el hombre es la medida de todas las cosas”.
Por tanto, el intelectualismo de este período produjo grandes avances en el mundo de las ciencias, acrecentado por el descubrimiento de la imprenta que ayudó a la difusión de los saberes por todas las cortes Europeas. Así, el hombre en el terreno científico trata de profundizar en las aplicaciones y fundamentos de la ciencia; aparecen científicos como Copérnico, que intenta explicarlo todo a través de la razón y la experiencia, hay un gran desarrollo de la oftalmología, además las cátedras de cirugía y anatomía en las Universidades serán desarrolladas por los médicos que se van dirigiendo cada vez más por el camino práctico como Miguel Servet, que publicó el Tratado de Terapéutica donde manifiesta ser el descubridor de la circulación pulmonar, dejando la puerta abierta para que posteriormente se descubra la circulación de la sangre. La Universidad de Alcalá fue fundada por el cardenal Cisneros, pronto famosa en toda Europa.
El cardenal Cisneros será el regente durante la minoría de edad de Carlos V (nieto de Fernando el Católico). Carlos I, cuando llegó a España repartió los principales cargos de gobierno, a pesar de la oposición castellana. Poco tiempo después se coronó emperador de Alemania con la idea de unificar Europa en un sólo imperio cristiano, es decir, pretendía restaurar el Sacro Imperio Romano. Defenderá a ultranza la fe católica y el enfrentamiento con Francia.
Carlos I abdicó el imperio a favor de su hermano Fernando I de Hansburgo y el reino de España en su hijo Felipe II, quien prosiguió el empeño de su padre. Logró una breve unión con Portugal y durante algún tiempo su poderío fue tal que pudo decir: “En mis dominios no se pone el sol”. Su defensa del catolicismo le llevó a enfrentarse con los turcos y los venció en Lepanto (1571), pero no tuvo igual suerte con los protestantes ingleses y el desastre de la Armada Invencible marcó el fin de la supremacía naval española.
En cuanto a la situación socio-económica de este período, Felipe II declaró varias veces la bancarrota de la hacienda española, por ello los impuestos subían frecuentemente debido al desequilibrio de los precios y a los enormes gastos del estado fuera del reino. Aún contando con las fabulosas riquezas conseguidas tras la conquistas de América, la economía española se encontraba en un estado lamentable, y la primera muestra de ello fue la rebelión de los Comuneros (grupo de burgueses e hidalgos castellanos opuestos a las ideas de Carlos I) que derrotaron al monarca en Villalar. A pesar de todo, fue un período donde los intercambios comerciales se intensifican y hacen de la actividad mercantil una de las más pujantes, en especial en zonas como los Países Bajos e Italia. A Europa acceden productos y bienes hasta entonces inalcanzables, mientras que se exportan manufacturas a los nuevos territorios colonizados.
Al mismo tiempo, nace en las ciudades una clase de personas llamadas mecenas que pagaban los gastos de los artistas o científicos, a fin de permitirles desarrollar su obra sin exigir en contrapartida réditos monetarios inmediatos. En un momento dado, las ciudades se verán sometidas por un aumento de población, quedando la organización social dividida claramente en cuatro estamentos: nobleza, clero, burguesía y campesinado.
La burguesía, esencialmente urbana, mirará con resquemor su alejamiento del poder político y centrará en las ciudades el eje de su actividad, imponiendo nuevos modos y estilos de pensamiento como el gusto por el orden y el ahorro, espíritu de empresa y el afán racional de ganancias.
Nobleza y clero conservarán sus privilegios, mientras que una amplia categoría de desheredados inundará los campos y ciudades y serán caldo de cultivo para la marginación y la rebelión social. A todo esto habría que añadir las continuas persecuciones religiosas que terminaron provocando emigraciones forzadas, originando focos de refugiados en diversas zonas de Europa. Asimismo las minorías étnicas y étnico-religiosas padecieron una constante y en ocasiones implacable presión social y oficial.
En definitiva, las tensiones sociales latentes en el siglo XVI desembocaron en sublevaciones abiertas por profundas diferencias sociales y las causas detonantes más frecuentes de las revueltas eran los abusos señoriales, la presión fiscal y las carestías.
Las ciudades vivirán un momento difícil, la escasez de alimentos y la protesta contra los impuestos constituyeron los principales precipitantes de los levantamientos populares, causados también por tensiones sociales previas y mezclados en ocasiones con problemas religiosos. Estos levantamientos sociales se organizaron de manera espontánea y actuaron por objetivos concretos a corto plazo, aunque a veces esgrimieron un discurso radical que amenazaba con la subversión del orden social. Si la revuelta representó la manifestación colectiva de la tensión social, el bandidismo constituyó un conducto de escape individual para la misma.
En el S.XVI el papel de la iglesia no resultó apenas modificado, en cambio, en los ámbitos en los que la Reforma protestante acabó por imponerse se produjo un vuelco en las circunstancias que rodeaban a la organización eclesiástica y a la condición social de sus servidores. El clero se caracterizaba por el acumulamiento de cargos y dinero, por tanto se va dividiendo ya el alto del bajo clero y esto contrasta con la fe del pueblo creyente y de algunos religiosos que querían otro tipo de iglesia. Así con la llegada de Lutero y el Concilio de Trento se terminará con la acumulación de cargos, promocionando el papel del clero secular frente al regular, fomentando por tanto, la figura del párroco y convirtiendo al obispo en la máxima autoridad en materia eclesiástica. Con todo esto, se establece una reestructuración de las órdenes religiosas, suprimiendo algunas y refundiendo otras. El monacato femenino crecerá hasta igualarse con el masculino, cuyo número ha experimentado un vertiginoso descenso.
Por otra parte, en relación con la música es un momento de creación artística que goza de una condición privilegiada por tres motivos: primero, los artesanos perfeccionan los instrumentos, segundo los teóricos crean nuevos tipos de música y tercero se amplían y perfeccionan los géneros, mezclando la labor de músico con la de dramaturgo y poeta. Algunos géneros se utilizarán para acompañar canciones o poemas en literatura, alcanzando en este momento la literatura sacra una gran importancia.
En pintura la renovación hacia lo clásico se realiza por medio del estudio del natural y de la aplicación de las leyes de la perspectiva y únicamente este arte recibe la influencia greco-romana a través de la arquitectura y la escultura. Los artistas son ahora responsables de sus obras, se muestran orgullosos de su creación y lo manifiesta unas veces firmándolas, otras incorporando su restrato o incluso incorporando comentarios escritos. Esta toma de conciencia les induce a comenzar la batalla por la liberación de las artes plásticas para que gocen de igual consideración que la filosofía, música, literatura...liberándose así del control de los gremios y recuperando la valoración que habían tenido en la Antigüedad. El renacimiento se organiza en dos hemisferios, el Quattrocento o siglo XV y el Cinquecento o siglo XVI. Los artistas más destacados de este período son: Donatello, Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, Tiziano.
La primera mitad de este siglo estuvo dominada por movimientos literarios de tipo religioso: ascético y místico, con autores como Quevedo, Luis de Góngora; pero en la segunda parte, la literatura se hizo crítica con respecto a la situación del país y nació la novela picaresca, fundamentalmente en España, un ejemplo de ello es la Celestina de Fernando de Rojas, el Lazarillo de Tormes de autor anónimo y pero sobre todas destaca la figura de Cervantes con el Quijote, la Dorotea...Proliferan también las novelas de caballería, pastoril y la morisca que artificialmente recrea las relaciones entre moros y cristianos.
La lírica, influenciada por Petrarca, se centra en el amor, amor doloroso, nostálgico, platónico en el describe de la amada y se pone de manifiesto las perfecciones físicas. El canon de belleza son las Venus de Boticelli.
La cultura en la España del Siglo XVI fue esplendorosa, no sólo en literatura, sino en todos los campos del arte, incluso en el ajedrez moderno, cuyas reglas se habían fijado en España en la última década del siglo XV, y ahora viven aquí los principales ajedrecistas del mundo, como Ruy López de Segura enviado por Felipe II a enfrentarse a los más poderosos jugadores de la época, que eran italianos, derrotándolos, en lo que se suele considerar aunque no oficialmente, el primer campeonato del mundo de ajedrez. Otros campeones pero de origen italiano fueron Paolo Boi y Leonardo da Cutri. Por tanto, la teoría del ajedrez no comenzó a resurgir verdaderamente a un escrutinio crítico hasta cerca de este siglo.
Por tanto, el término de Renacimiento alude a la nueva vida que cobra por esa época la cultura del renacimiento, descubrimientos geográficos, desarrollo económico, crecimiento de las ciudades… Con todo ello comienza el mundo moderno.